2 de agosto de 2007

Lisboa, nostalgia de otros mares

Lisboa, ciudad de belleza y de nostalgia que vive inmersa en los recuerdos de un pasado de esplendor, que te envuelve en sus aires marinos, en su dulce y melancólico cantar. Durante unos días, estuve paseando por la decadente belleza de sus calles hasta llegar al Tajo, donde ya presentía el mar con su alegre revoloteo de gaviotas.


Una mañana me senté en A Brasileira. Allí solía sentarse también Pessoa. Me imaginé al viejo poeta soñador ante una humeante taza de café, levantando la vista del periódico para ver pasar los retazos de vida que inspiraron sus versos. Llegaban las noches a Lisboa y me adentraba en el entramado laberinto de callejuelas de Alfama. Bajo la luna lisboeta, resonaban bellos y tristes lamentos, resonaban ecos de fado, poemas melódicos que me hablaban de desgarradoras historias de amor. Quise despedirme de Lisboa, desde lo alto de la torre de Belém asomada a la desembocadura del Tajo, allí donde se funde con el mar, allí donde partieron rumbo a lo desconocido, ante un mar que se abría ante ellos prometiendo nuevos horizontes, tantos y tantos navegantes que soñaron con otros mundos.

2 comentarios :

The woman in green dijo...

Que romantico suena, debe ser una ciudad muy especial, para disfrutarla en pareja. Precisamente ayer conocí a un par de chicos en las fiestas de mi pueblo con los que me iria a visitar una ciudad como esta. En fin, seguiré soñando.

Anónimo dijo...

He viajado en tres ocasiones a Lisboa, me encanta. Tus fotos preciosas. Enhorabuena.

Jaume
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