23 de octubre de 2007

Jaipur, la senda de los elefantes

Jaipur es más bonita por lo que fue que por lo que es. En el pasado debió ser una ciudad de ensueño, pero hoy en día hay que ponerle un poco de imaginación. La ciudad rosa conserva un cierto encanto pero está bastante destartalada y sucia. Se la llama así porque existe la creencia en el Rajasthan de que el color rosa atrae a la suerte, por lo que la mayoría de edificios de Jaipur fueron construidos en estuco rosado imitando la arenisca. El patrimonio histórico y cultural de cualquier ciudad india es incalculable, sin embargo, su apariencia suele ser ruinosa. La pobreza y el analfabetismo han asolado una gran parte. Habiendo tantas necesidades sanitarias y educativas sin cubrir, difícilmente puede invertirse dinero en restaurar palacios. Aún así, siempre hay un rincón donde abstraerse y volar con la imaginación hasta tiempos lejanos, hasta mil y una noches de luna menguante y bellas maharanis de ojos azabache.


Si bien la ciudad en sí no es muy bonita ni vistosa, hay una serie de palacios que por su belleza y fastuosidad consideramos imprescindible visitar y a los que dedicamos nuestro primer día en Jaipur. Empezamos por el Chandra Mahal, el palacio de la ciudad cuya entrada está custodiada por dos elefantes de mármol. Es un fabuloso conjunto de palacetes, patios y jardines que bien merecía una visita de la mañana entera. Y a continuación el Hava Mahal, el palacio de los vientos, una altísima y extraña fachada con un millar de ventanas y balcones ocultos tras celosías, que permitía a las esposas y concubinas del maharajá contemplar el mundo exterior sin ser vistas. Nos hacía mucha ilusión visitar el palacio de los vientos, tan fantástico y extravagante, digno de la más caprichosa de las princesas, pero qué chasco ver más de la mitad tapado por andamios. Aún así, seguimos el manual del buen guiri y sacamos la cámara de fotos. Justo en ese instante un elefante pintado de vivos colores pasó ante nosotros esquivando ágilmente, a pesar de su orondo volumen, los coches y los ricksaws que se cruzaban en su camino. Después de presenciar algo tan extraordinario ya nos olvidamos del palacio de los vientos, de los andamios y del chasco. Entre palacio y palacio, nos adentramos en el bullicio de los bazares, pero al poco rato ya volvimos a refugiarnos en nuestro hotel, agobiados de pashminas, pañuelos de seda, elaborados tejidos de kanthas con espejitos incrustados y holaholacocacola, Oh, Spain! viva el Barça, visca el Real Madrid… Jaipur pertenece al llamado triángulo de oro formado también por Agra y Delhi, la principal atracción turística de los viajes organizados en plan "Super ganga misterios de la India mágica, siete días, seis noches". Por eso los vendedores del bazar, y la gente que se dedica al turismo en general, son tan insistentes y pesados. A veces hemos tenido la sensación de ser un euro andante. Huyendo del agobio del bazar, nos tomamos un respiro en el observatorio astronómico Jantar Mantar, muy cerquita de la zona de los bazares. Se trata de un recinto ajardinado con sofisticados instrumentos de cálculo y extraños mecanismos de formas geométricas para observar los astros. Semejan caprichosas esculturas de piedra que descifran todos los misterios de la astronomía. Un lugar realmente interesante y muy especial.


Nos hemos hospedado en el Pearl Palace, un hotelito de estilo occidental muy cómodo regentado por Mr. Satinder Pal Singh, un señor muy peculiar aficionado a la pintura. Al salir del hotel al segundo día de nuestra llegada, había varios ricksaws apostados en la puerta esperando a los turistas que salían. Sin pensarlo demasiado pillamos uno allí mismo. El conductor era un chaval jovencillo llamado Raj, muy simpático y espabilado. Tras negociar un precio fijo para que nos llevara todo el día arriba y abajo, nos mostró un cuadernillo viejo y manoseado en el que los turistas escribían sus impresiones después de contratar los servicios de Raj. Algo así como un libro de visitas. Lo estuvimos hojeando un poco, había notas en todos los idiomas y leímos algunas en español. Una de ellas nos llamó mucho la atención porque la había escrito una mallorquina. Por curiosidad seguimos leyendo hasta el final para averiguar el nombre y… ¡¡¡Mi cuñada!!! Nos quedamos boquiabiertos… pero, pero… cómo es posible?!!” Ella estuvo también en Jaipur unos meses atrás y resultó que en una ciudad de tres millones de habitantes con tropecientos mil conductores de ricksaw habíamos coincidido con el simpático Raj. Sorprendidos aún por tanta casualidad, nos subimos al ricksaw de Raj y emprendimos la marcha hasta el fuerte Amber, un complejo palaciego a pocos kilómetros del centro. Sólo por eso ya vale la pena visitar Jaipur, es bellísimo. Toda la fortaleza en sí es una obra de arte, delicadas tallas de mármol, celosías de alabastro con diminutas filigranas… La hermosura y la placidez del lugar invitan a soñar despierto. Las paredes del vestíbulo del palacio de los espejos están recubiertas por miles de pequeños espejitos formando un intrincado diseño, de tal manera que de noche con la luz de una sola vela puede iluminarse toda la estancia.


Si uno es muy guiri y no le importa pagar un montón de rupias por tener una foto exótica y hacer un poquito el ridículo, puede subir hasta la fortaleza siguiendo un serpenteante camino a lomos de un elefante. Nosotros decidimos mantener intacta nuestra dignidad y subir hasta la fortaleza por nuestro propio pie, caminando por un sinuoso sendero y acompañados al mismo tiempo por unos treinta elefantes. Impresionante. Cuando íbamos caminando, de vez en cuando nos adelantaba alguno pisando fuertemente con esas patas tan grandes y robustas. Nos sentíamos un poco vulnerables pero a la vez excitados y emocionados. En un momento dado, nos encontramos con un atasco. El elefante que iba delante nuestra se paró para dejar paso a otro que bajaba en sentido contrario. Alcé la vista y, un poco más arriba de la altura de mi cabeza, me encontré con una trompa apuntando hacia mi cara. Fue tan rápido que no pude reaccionar. En un instante me remojó casi por entero salpicándome de agua, puaj, qué asco!! Duchas de agua sucia aparte, la subida a la fortaleza entre una treintena de elefantes ha sido una de las sensaciones más intensas de este viaje. No es más que una turistada, una tontería, ya lo sé, pero cruzando las puertas del fuerte Amber por la senda de los elefantes, volvieron viejas ilusiones infantiles de aquellas tardes de sábado al terminar la peli de Indiana Jones, cuando vivía mil aventuras a lomos de un elefante provista de un látigo y un sombrero.


A la salida de Amber seguimos subiendo la montaña hasta llegar, sofocados y con la lengua fuera, al fuerte Jaigarh. Un lugar muy solitario y silencioso con una vista estupenda de toda la fortaleza de Amber que queda más abajo y de las montañas que la rodean. Muy pocos turistas se animan a subir. Tan sólo encontramos al guardián durmiendo a pierna suelta bajo la sombra de un árbol y multitud de monos saltando de una rama a otra. Al bajar nos estaba esperando Raj sentado en su ricksaw. Saciamos un poco el estómago que ya había empezado a rugir y partimos hacia el Jal Mahal, el palacio del agua, construido sobre un lago. Una pequeña decepción, pues lo habíamos visto en varias postales y la verdad es que no era tan bonito como parecía. Claro está que la percepción de las cosas cambia mucho en función de la hora del día, de la luz… Probablemente nos hubiera parecido mucho más bonito de haberlo visto reflejado en el lago con el agua calmada y con la luz dorada del atardecer, sin tener a Raj esperándonos en el ricksaw y con tiempo para acercarnos un poco en lugar de verlo desde la carretera.


Y ya por la tarde nos acercamos al templo del dios sol, el Galwar bagh, también llamado templo de los monos pues ellos son allí los amos y señores. Era un lugar muy curioso y al marcharnos nos fuimos encontrando por el camino con un montón de sadhus, ascetas hindús. No podíamos evitar mirarlos de reojo con curiosidad. Las túnicas de color azafrán, el pelo larguísimo en el que la mugre acumulada de años ha ido formando rastas, las decenas de collares y amuletos prendidos del cuello, las tres rayas de ceniza en la frente… Uno de ellos se nos plantó delante y nos saludó de un modo muy solemne juntando las palmas de las manos. —Namaste, namaste —respondimos cortésmente con una tímida reverencia. Aunque por la expresión de su cara y por las risotadas de los demás sadhus, creemos que en el fondo había un poco de cachondeíllo, je, je, je. Dentro de unas horas cogeremos el tren hacia Agra, dispuestos a visitar el Taj Mahal al día siguiente… el mítico, el anhelado, el soñado Taj Mahal. ¡Estamos impacientes!

10 comentarios :

Anonymous dijo...

que bonito todo, espero que os lo esteis pasando muy bien, tened cuidado porfi, un beso

Anonymous dijo...

soy luis

Anonymous dijo...

Hola,
soy tu super jefe (de momento). Estan reestructurando las unidades de FOGAIBA y nos han dado vacaciones durante 15 días.
Don't worry be happy
Respecto a tu viaje, disfrutalo.
Tendras mucho trabajo pero musho musho.










Como veras siempre de cachondeo

Anonymous dijo...

Hola,
quina enveja, te canviaria el lloc ara mateix.

Continuarem seguint les teves aventures.

MBM

Anonymous dijo...

Hola chicos!!

Me alegro mucho que lo esteis pasando tan bien.
El hotel pearl palace de jaipur vale lo pena o visteis de mejores(en jaipur)??
A ver si quedamos pronto para cenar en un hindú.

Quedan 11 dias par nuestro encuentro (o al menos eso espero).

Saludos.

leyre dijo...

hola wapos!!
qué tal siguen las fuerzas?? en esa foto de jaipur os veo más delgados!katiana te estás quedando en nada!!!
habeis hablado con el sr.sigh, el propietario del pearl palace??es u poco pesetero pero tb muy amable...bueno, preparados para la marivilla de la india??ay, como me gustaría repetir! que lo disfruteis mucho...
mcuhos besos, a ver si enviais algun mail

Anonymous dijo...

katianeta, que pasa, como sigas asi no va hacer falta que hagas la dieta de los puntos...... jajajajjaa, y tu javi no te quedas muy lejos ehhhh. hacer el favor de comer mas y disfrutar lo mismo, bueno espero las proximas noticias con prontitud, un beso, cuidaros mucho, CHORI; CHORI;

att. LUISGUI.

Marta dijo...

Estáis muy guapos..Por cierto no me puedo creer que aún no hayáis estrenado el fortasec...No ha habido ninguna explosión de júbilo... ?

Katiana dijo...

Jefe? FOGAIBA? What is it? ;)

Javi dijo...

Delgados? Me parece que las fotos no nos hacen justicia. De hecho nos ponemos las botas de comer todos los dias (viva el masala y el korma), y como somos unos chulitos no hay dia que no nos bebamos un par de Banana Lassi.
Marta, todavia no ha aparecido el espiritu de Eva entre nosotros, aunque hay que reconocer que un par de veces hemos tenido que recurrir al Casenfilus de Luis. Cruzamos los dedos y sobretodo las patas...