26 de junio de 2015

Hakuna matata

Cuando era una niña, me apasionaban los mapas. Pasé horas y horas mirando un globo terráqueo que alguien me regaló por mi Primera Comunión y me hundía en ensoñaciones. En aquellos tiempos aún había algunos espacios en blanco en la tierra, y cuando daba con uno, ponía mi dedo sobre ese lugar y pensaba: cuando crezca, iré allí. Había uno, el más grande, el espacio en blanco más grande de todos, y ése era el que me producía mayor ansiedad: África.


África al fin, aunque sólo sean unas pocas semanas entre Kenia y Tanzania. No hay nada más excitante que los preparativos de un gran viaje, la inquietud ante la incertidumbre, la euforia ante cualquier aventura, por muy pequeña que sea, y la ruptura con la monotonía de los días. De modo que echamos la mochila al hombro y cerramos la puerta. ¡África nos está llamando!
«Donde hay un deseo, hay un camino.»
(refrán swahili)

1 comentario :

Marga dijo...

Bon viatge!