Esta es la vida que nos merecemos, la que todos merecemos. Un desayuno glorioso en el soleado jardín, oyendo el rumor de las olas. Sopla una ligera brisa y los cocoteros se mecen. ¡Cuánta alegría nos provocan cada vez que vemos sus desmelenadas copas al viento! Tras el desayuno, una moto y unas cuantas calitas secretas por descubrir. El kikiriquí del gallo al amanecer y el brillo de la primera estrella de la tarde marcan el ritmo del tiempo en Nusa Lembongan. Seguramente los dioses debieron tomarse unos días de descanso en esta isla, al menos aquellos a los que les gusta surfear.
Pero ya terminó Nusa Lembongan, terminó Bali y terminó también Java. Ahora escribo desde Jakarta y dentro de unas horas emprenderemos el regreso. Y nos marchamos repitiendo para nuestros adentros: ¡pero qué bonitas son! Java, Bali y Nusa Lembongan, ¡qué momentos nos han dado! Tal vez, vendrán días de tormenta y cielos que tornarán negros, pero esos momentos siempre serán nuestros.
Gracias familia, amigos y lectores espontáneos por seguir el blog, un placer compartirlo.
«Los viajes son los viajeros. Lo que vemos no es lo que vemos, sino lo que somos.»
(Fernando Pessoa)

